Espero conectar las ideas de una breve plática que tuve con mi mamá -justo antes de irnos a dormir- con la "existencia" de un ser supremo. Ya era de madrugada y mi mamá me contaba su día mientras yo comía un pan con mantequilla y mermelada. Después de algunos minutos decidimos cambiar el escenario y pasamos del pequeño antecomedor de madera al comedor. Entramos en la eterna plática acerca de la existencia de Dios. Me comentó que mientras estaba de visita en el hospital vivió algunas situaciones que le parecieron lamentables. La enfermedad latente de un familiar, la anunciada defunción de una chica de 25 años y la muerte de una mujer de 42 años. Le traje a su atención que vivir tantas emociones ajenas relacionadas con la expiración de una vida era un poco pesado. Sobre todo si las experimentó en un corto periodo de tiempo. El comentario fue debido a que noté en sus facciones un poco de preocupación que a mi ver no le correspondían. Ella contestó que las cosas pasaban debido a que Dios quería. A lo que contesté, "no, las cosas pasan por que pasan". Y posteriormente preguntó, "bueno, si estamos en la Tierra, quién y por qué nos puso aquí?" Le contesté que nadie nos puso, "para qué hubiera querido alguien ponernos en la Tierra?" La respuesta obligada -que no me contestó-, "no sé". El hecho de creer que alguien o algo nos trajo aquí me parece absurdo. Considero que a lo largo de los años el ser humano ha buscado una justificación para estar en este mundo y buscar la forma de trascender después de la muerte. Queremos estar seguros de que nuestra "alma" no morirá y sea lo que sea, en un mundo en otra dimensión o galaxia, nos reuniremos con nuestros seres queridos y viviermos felices para siempre. Sin embargo, creo que todas esas ideas son el fruto de una simple pero a la vez compleja idea: "somos obra de la evolución".martes, 20 de octubre de 2009
Existe Dios? Mira tu mano y verás...
Espero conectar las ideas de una breve plática que tuve con mi mamá -justo antes de irnos a dormir- con la "existencia" de un ser supremo. Ya era de madrugada y mi mamá me contaba su día mientras yo comía un pan con mantequilla y mermelada. Después de algunos minutos decidimos cambiar el escenario y pasamos del pequeño antecomedor de madera al comedor. Entramos en la eterna plática acerca de la existencia de Dios. Me comentó que mientras estaba de visita en el hospital vivió algunas situaciones que le parecieron lamentables. La enfermedad latente de un familiar, la anunciada defunción de una chica de 25 años y la muerte de una mujer de 42 años. Le traje a su atención que vivir tantas emociones ajenas relacionadas con la expiración de una vida era un poco pesado. Sobre todo si las experimentó en un corto periodo de tiempo. El comentario fue debido a que noté en sus facciones un poco de preocupación que a mi ver no le correspondían. Ella contestó que las cosas pasaban debido a que Dios quería. A lo que contesté, "no, las cosas pasan por que pasan". Y posteriormente preguntó, "bueno, si estamos en la Tierra, quién y por qué nos puso aquí?" Le contesté que nadie nos puso, "para qué hubiera querido alguien ponernos en la Tierra?" La respuesta obligada -que no me contestó-, "no sé". El hecho de creer que alguien o algo nos trajo aquí me parece absurdo. Considero que a lo largo de los años el ser humano ha buscado una justificación para estar en este mundo y buscar la forma de trascender después de la muerte. Queremos estar seguros de que nuestra "alma" no morirá y sea lo que sea, en un mundo en otra dimensión o galaxia, nos reuniremos con nuestros seres queridos y viviermos felices para siempre. Sin embargo, creo que todas esas ideas son el fruto de una simple pero a la vez compleja idea: "somos obra de la evolución".viernes, 9 de octubre de 2009
"Aunque tenga suficientes balas en el revólver va a ser difícil disparar"
Hoy desperté y lo primero que vi fue la cara de Barack Obama en la televisión con un encabezado que decía, "Gana el Premio Nobel de la Paz". Entre la somnolencia y la distorción provocada por algunas lagañas dudé del mensaje y volví a dormir. Horas después desperté finalmente y con mayor lucidez encendí la computadora para verificar el dato. El Times, Washington Post y The Economist tenían en sus páginas principales la imagen del mandatario estadounidense con un enabezado donde la tónica era: Nobel.
viernes, 18 de septiembre de 2009
Dress Code para vacacionar...

Rainy & Windy Buenos Aires
Tomé un taxi desde Ezeiza hasta casa de Alejandro a quien conocí en mi viaje a Panamá el año pasado. Vive sobre Ave. Santa Fe que es algo como Polanco en Cd. de México, sin embargo, es más amplia y relajada. Durante martes y miércoles salí a recorrer la ciudad que se bañaba con un sol impresionante y se tapaba con un manto azul. Durante jueves y viernes estuvo lloviendo así que estuve como en domingo en mi casa, con pijamas, calcetas de lana, camisa térmica, una chamarra de fleece, mate y un libro. Hoy viernes me dieron ganas de salir después de que ayer ni toqué el baño mas que para las necesidades naturales. Tomé mi backpack y fui a dejar un encargo a la oficina de AA aquí. Saliendo de la oficina de boletos observé que había un Café Havanna justo frente a mí, crucé la calle y me senté para descansar un poco. Pedí un doble espresso y un par de alfajores, uno de nuez y el otro de chocolate. Salí del lugar para visitar el Obelisco ubicado en 9 de Julio con Corrientes, sin embargo, la leve llovizna me hizo renunciar y regresé al departamento. Estoy esperando a mi amigo para tomarnos unas Stella Artois que compramos en el Carrefour. Estas vacaciones han sido diferentes, no extraño el andar corriendo detrás de aviones o trenes, ni perderme en un laberinto como el de Fes en Marruecos ni estar a punto de perder un pasaje en tren de Beijing a Guilin. Estoy como en mi casa, pero en Bs. As. jueves, 27 de agosto de 2009
Let it snow, let it snow, let it snow... (New Haven)

Manual: Instrucciones para abrir un Keg
Fui con Luis "Atash" Gómez-Moncada a uno de los tantos Targets de la ciudad para hacer el clásico shopping. Mientras la demás gente que iba compraba cosas para sus hijos y ellos mismos, nosotros nos surtíamos con chocolates y comida. Escuchamos por los parlantes que cerrarían pronto e invitaban a todos los clientes a pagar en las cajas. No faltó uno que otro descuidado u olvidadizo que una vez formado corrió para comprar una bolsa de papas o una pasta dental. Mientras Gómez y yo sentíamos que estábamos completos, por nuestras mentes pasaba la idea de comprar algo de cerveza para dormir bien. Dicen que, "una copita es buena antes de ir a la cama". La línea se hacía más corta y decidimos correr, al igual que los otros olvidadizos, pero con dirección a los congeladores. Ahí nos estaba esperando un bello y cilíndrico keg de Heineken. Era verde y parecía saludarnos. Regresamos a la caja, pagamos y nos fuimos al hotel. A continuación, nuestra versión de Instrucciones para abrir un Keg.
Salud !
lunes, 24 de agosto de 2009
RunCharlyRun
p.d. "Life is like a box of shoes, you never know what you are gonna get"
jueves, 13 de agosto de 2009
No es lo mismo...
articulo vs. artículo
Crónicas perdidas: M.B.A. en Jaipur, India
Crónicas perdidas: Suicidio en la India
Crónicas perdidas
Usualmente cuando se viaja se cuenta la mejor parte de la experiencia: los vuelos en 1a. Clase, el buen trato que te dan pagando solamente una fracción de la tarifa, los lugares que se conocieron, la gente con la que se convivió, los alcoholes y comidas que se degustaron, los souvenirs para los amigos y el resumen del "viaje perfecto". Sin embargo, quedan por ahí algunas "crónicas perdidas" que sólo se guardan en la mente del viajero o dentro de un grupo limitado de personas. Aún y cuando fueron un dolor de cabeza, surreales o simplemente una "mentada de madre", automáticamente se eliminan del relato. Creo que tengo algunas crónicas perdidas de mis viajes que van desde la angustia de no tener dinero hasta el suicidio del mejor amigo del guía que me acompañaba.
Enjoy!
martes, 11 de agosto de 2009
Por culpa de la "madre" ésa...
Pues me tomé un merecido "descanso cibernético" involuntario. Todo comenzó el día, o más bien la noche en la que llegué a mi casa y traté de encender mi computadora. Me preparé uno de esos tragos coquetos, encendí el ventilador, ajusté la luz, abrí la tapa, le dí un trago a mi bebida, estíré la mano para oprimir el botón y nada. Nada sucedió después de haberle picado como seis veces al maldito botón. Era como si el mundo cibernético conspirara en contra mía y el leve sonido del "abaniquito" de la laptop se convirtiera en una gran y ruidosa carcajada. Pensé, " puta, ahora que voy a hacer sin Facebook, Photoshop, mi acceso al blog, mi música, mi correo electrónico y los jueguitos contra dummies". Desperté al día siguiente y le llamé a mi técnico de confianza, con mi sexto sentido escuché lo que estaba pensando, "ya chingué, ya me habló de nuevo este cabrón y ya saqué lo del día de hoy." Le expliqué brevemente lo que pasó y como todos me recomendó que le llevara la computadora para que la verificara en su oficina. Después de algunos días incomunicado del mundo cibernético recibí la llamada. "Carlos?", preguntó la voz. Le contesté con algo de nervios y me dijo, "al grano mi hermano, es el motherboard." Ni modo, ya me tocaba gastar otros 500 o 600 dólares para comprar otra maquinita. En fin, después de casi mes y medio de no interactuar en la red estoy sentado escribiendo en mi nueva máquina. Una Compaq Presario CQ60 con 3G en RAM y un pequeño disco duro de 160GB, nada del otro mundo. Y prende.
jueves, 4 de junio de 2009
No creo...(2a. Parte)
Realmente se me hace más fácil y honesta la vida de un ateo que la de un creyente. El primero puede actuar libremente acorde a lo que le dicte la razón; el segundo, debe tener en mente que antes de mover un dedo, hay un ser supremo que lo estará viendo. Cuando uno ¨dispara¨ en una plática la palabra "a-te-o" parece como si sacara una pistola frente a todos. Las caras pierden expresividad, los ojos y párpados se congelan, el pecho pierde su habitual movimiento y las preguntas no se hacen esperar. ¨Por qué no crees?" A lo que usualmente contesto, " Y tú, por qué crees?" Para mí es mucho más fácil la respuesta, ¨No creo porque no lo veo. No puedo creer en la nada, en el vacío.¨ Me parece absurda la idea de ¨querer vivir cuando estamos muertos¨. Por qué alargar nuestras vidas físicas a un plano espiritual que ni si quiera conocemos ni sabemos que existe? Creo que es para dar tranquilidad a las almas y sientan que no todo acabará dentro de un cajón enterrado bajo algunos kilos de tierra. Alguna vez leí las siguientes palabras de Saramago que me parecieron muy ciertas, "Los buenos y los malos resultados de nuestros dichos y obras se van distribuyendo, se supone que de forma bastante equilibrada y uniforme, por todos los días del futuro, incluyendo aquellos, infinitos, en los que ya no estaremos aquí para poder comprobarlo, para congratularnos o para pedir perdón, hay quien dice que eso es la imortalidad de la que tanto se habla." Creo que todo comienza y culmina aquí, en nuestras vidas físicas.
martes, 2 de junio de 2009
De chile, dulce y manteca: Donghuamen (Beijing)

Salí en la noche junto con Rui y Deborah a buscar un buen lugar para cenar y probar algo más de la extensa cocina asiática. Justo a la vuelta del hostal (ya que todo quedaba a ¨tiro de piedra¨) estaba la calle Donghuamen. Larga como la Muralla, comenzaba en uno de los costados de la Ciudad Prohibida y se perdía a lo lejos entre edificios y neones. Caminamos durante la noche no sin antes ser abordados por nuestro amigo del restaurante, ¨Where are you going?" (El tipo ya nos consideraba sus clientes pues en cada sentada nos tomábamos en promedio 10 cer
vezas de 1/2lt.). Contestamos entre señas y el inglés que caminaríamos hacia el centro para conocer. Seguimos nuestro camino fumando y platicando, finalmente llegamos a lo que parecía un mercado ambulante pero muy bien organizado.
Había alrededor de 30 puestos bien alumbrados, limpios y los más importante, con cantidades industriales de comida. Las parrillas y cacerolas se desbordaban con una gran variedad de comidas extravagentes. Había suficiente como para alimentar a los Guerreros de Terracota. Los peroles llenos de aceite no dejaban de murmurar cada vez que un cliente pedía un bocado. Había desde el básico ¨spring rol¨, pasando por las brochetas de pollo y cordero hasta pene de una gran variedad de animales. Las vívoras, alacranes y gusanos estaban perfectamente acomodados en palitos de madera listos para ser comidos. Rui y yo decidimos aventurarnos a comer algunos animalitos. Antes de hacerlo, recorrimos todo el mercado y decidimos jugar a ¨yo escojo, tú comes¨. Es divertido cuando vienes de un país en donde se comen todo tipo de carnes y uno que otro objeto desconocido. Comencé por comprar u
nas bolitas de harina rellenas de una salsa rara. Fue solamente para ir acostumbrando al paladar. Posteriormente compramos ostiones en su concha a la brasa rellenos con una salsa que obligaba a las lágrimas a salir. Estuvimos comiendo durante un rato y como platillo final Rui financió unos alacranes. Formaditos como soldaditos en una brocheta, los tomaron del plato, los sumergieron en aceite hirviendo, los ¨empanizaron¨ con sal y pa´dentro. El sabor era raro e indescriptible. Decidimos volver otro día ya que en punto de las 9:45 p.m. comenzaban a cerrar. Las luces se apagaban y el murmullo del aceite se perdía entre el bullicio y el ruido de los autos. Decidimos regresar al restaurante de nuestro amigo para rematar la noche. Pedimos 4 platillos, cervezas, cigarros y a comer. Esa fue una de tantas noches.

lunes, 1 de junio de 2009
Fu: Felicidad (las letras chiquitas también importan)
(11MAY09) Viajé ligero a China, 10kgs. en la espalda y otros más de la cámara y los lentes son suficientes para caminar. Al llegar a Beijing conocí a Rui Freitas de Portugal quien iba de regreso a casa por tierra: Macao, Beijing, el Transmanchuriano a Moscú, San Petesburgo, Letonia, Estonia, Latvia, Europa Central y finalmente Lisboa. Traía consigo una camiseta de Mao que me gustó y le pregunté dónde la había comprado. Me dijo que justo a la vuelta del hostal había una pequeña tienda de ropa donde las vendían por 20 yuanes (unos 3USD). Debido al intenso calor, no iba a estar lavando todos los días las dos camisetas que llevaba, por lo tanto, una noche fuimos a la tienda. Compré tres camisas que consideré serían suficientes para el viaje: negras todas pero con tres diferentes impresiones al frente. Cuando ví una de las camisas le pregunté a la chica que me atendió el significado de los caracteres y contestó, ¨Happiness¨. Me gustó el detalle y sobre todo el significado, al siguiente día la estrené. Caminando por las calles y los hutongs mucha gente veía el diseño en la camisa y me sonreía. Sinceramente no sé lo que pasaba por sus cabezas pero sonreían.Ya sabía que el caracter más grande significaba ¨felicidad¨, sin embargo, había unos caracteres en la base de la prenda que ni idea tenía de lo que eran. Dejé Beijing para viajar por 25hrs. en tren a Guilín , el objetivo principal era navegar por el río Li por cuatro horas para llegar a Yangshuó en el sur. Una vez que me acomodé en el hostal, busqué la forma de hacer el recorrido coordinado por una agencia. Conseguí un tour barato, sin embargo, era un tour para chinos. Al día siguiente salimos a las 8 a.m. en barco, llegamos al embarcadero y me asignaron mi asiento. Las mesas estaban acomodadas a lo ancho del barco y me senté junto a una familia de chinos. El más joven era médico en la Southernn Medical University de Guang Zhou y llevaba a sus padres de vacaciones a Yuangshuó. Se llama Wei Ren que significa, ¨al servicio de la gente¨. Compartimos durante un rato algunas ideas de México y China mientras tomábamos té. Al ver la ¨Camisa de la Felicidad¨ me preguntó que si sabía el significado y contesté que sí. Apuntó a los caracteres pequeños y simplemente moví la cabeza dándole a entender que no tenía la más mínima idea. Sacó un papel y un lápiz y comenzó a escribir:
El signo más grande significa ¨Felicidad¨. Los caracteres más pequeños, leyéndolos de derecha a izquierda, dicen algo más o menos así: "la felicidad es como el agua que fluye en el inmenso mar del este, como la montaña del sur que jamás envejece¨. Agradecí la traducción y le vimos el fondo a la tetera de té. Sacó de su bolsillo un billete de 20 yuanes que tiene impreso como símbolo las montañas del sur, me lo dio como regalo y recuerdo del viaje. Busqué en mi cartera y escondido entre los yuanes y algunos dólares me encontré un billete de 20 pesos. Le expliqué un poco acerca de lo que ahí estaba impreso. Salí a la cubierta a tomar unas fotos mientras el barco arribaba al destino. La gente salió de la embarcación y se mezcló en el pequeño muelle, creo que no me despedí.
miércoles, 27 de mayo de 2009
El Sistema, Abreu y la Música en Venezuela
Hace un par de años me enteré que Gustavo Dudamel iba a estar en Monterrey dirigiendo a la Orquesta Sinfónica Juvenil de Venezuela. Desafortunadamente no pude ir a ver la fantástica formación de músicos sudamericanos. Tiempo después leí en un artículo del NY Times acerca de la trayectoria de Dudamel, fue nombrado Director de la Orquesta Sinfónica de Los Angeles. Me interesé más en su carrera y seguí el rastro hasta sus inicios, fue ahí donde encontré lo que consideré el catalizador de su éxito y una filosofía revolucionaria en el ámbito musical.
Cuando uno escucha la palabra ¨Venezuela¨ las ideas comienzan a fluir y usualmente comienzan con Chávez, después viene el petróleo, lo siguen Miss Universo y la Cascada del Angel hasta llegar a Simón Bolívar, el Libertador de América. Sin embargo, cuando se habla de música, pocos conocen la trayectoria de un economista, pianista y político quien ha rescatado del olvido a la clase baja venezolana. José Antonio Abreu nació en Barquisimento al igual que Dudamel y desde 1975 ha transformado la vida de más de 250,000 jóvenes cuyas mentes se ocupaban en subsistir al caótico sistema social del país sudamericano. ¨El Sistema¨, como fue llamado, ha transformado la vida de cientos de familias venezolanas a través de la música. Ha sido la base para el desarrollo de excelentes directores de orquesta y padres de familia. Recientemente Abreu fue reconocido por el Premio TED como un revolucionario social, a continuación les comparto sus palabras durante su nominación.
domingo, 24 de mayo de 2009
Becho-y-apapacho-en-la-Mula-lla
Con una agilidad impresionante la mujer subía y bajaba escalones, de vez en cuando me empujaba y me ofrecía agua. Por ahí de la torre 13 el calor se intensificó, me quité la mochila, la abrí y saqué el bote con agua. De pronto, la mujer sacó un gran abanico del bolso y comenzó a hecharme aire. Era como si el emperador estuviera recibiendo las atenciones de sus súbditos. Se lo agradecí -sin que entendiera- con el fin de que lo dejara de hacer, sin embargo, continuó. A medida que avanzábamos me ofrecía una playera, un llavero, agua e inclusive postales. Yo, por el otro lado, iba concentrado en cada paso que daba y contando cada torre que cruzaba. Al llegar a la torre 22 todo se iluminó y no fue precisamente por el sol. Era el punto del recorrido donde comenzaba el descenso y todo seria más fácil. Mis fotos comenzaron a mejorar, la sonrisa volvió a mi cara y mi amante se desapareció. Lamentablemente no le compré nada, otro gramo más en mi mochila y juro que la dejaba por ahí olvidada. Sin embargo, tengo una fotografía de ella. Deborah, por el otro lado, se preocupó por guardar un video de aquel bello momento.
p.D.1. Deborah: Donde quiera que estés, mándame el video. No la puedo olvidar...
p.D.2. Lector: La susodicha se encuentra en la primer fotografía del lado derecho (siempre tan sonriente)...
viernes, 22 de mayo de 2009
Chu-chu-train, Shanghai
Finalmente llegué a Shanghai después de 16hrs. de vuelo, 6 whiskeys, un par de películas y unos 10 capítulos de Two and a Half Men. Recogí mi equipaje y me dirigí a sacar algo del dinero en el cajero ya que no traía ni un dólar y mucho menos un yuán. Encontré un banco justo a la salida de aduanas y me acerqué para disponer de efectivo. Por alguna razón ninguna de mis dos tarjetas de débito estaba funcionando en ese momento. Tardé aproximadamente 20 minutos en encontrar la cantidad justa para que la maldita máquina escupiera los yuanes. Mi amigo René me recomendó que si iba a Shanghai por ningún motivo dejara pasar la oportunidad de viajar en el tren Maglev que va desde el Aeropuerto de Pudong a una de las líneas de metro. Vi el anuncio y me puse en marcha para buscar el mostrador y comprar el boleto. Después de 300 km/hr, 50 yuanes y 8 minutos y medio de viaje se acabó la diversión. Transbordé en una de las estaciones para llegar hasta el centro de Shanghai donde se encuentra la Estación de Trenes. Al salir del subterráneo la ciudad estaba oscura, la lluvia no dejaba caer y cientos de chinos cruzaban la explanada frente al lugar. Las paredes de luz iluminaban perfectamente el lugar mientras las gotas en mis lentes me impedían ver con claridad. Caminando entre la gente escuché a lo lejos un hello. Era un estadounidense que también estaba un poco perdido entre toda la gente. Me preguntó que a dónde me dirigía y le contesté que deseaba tomar un tren a Beijing. Me comentó que viajaba con su novia y también tenían la intención de comprar un boleto pero a otro destino. Me apuntó el edificio a donde teníamos que ir para comprar boletos. Una vez que entramos comenzó la confusión. En las paredes había grandes anuncios con pequeñas luces que formaban los caracteres y los números, sin embargo, en ninguno se podía leer en inglés. Fácilmente había alrededor de 150 personas tratando de c
omprar boletos amontonados (no en filas) frente a los cajeros protegidos por el cristal. Se escuchaban gritos y regaños por todos lados. Encontramos en una esquina un mostrador donde se leía, ¨English Speaking¨. Nos acercamos y tratamos de comprar los boletos en medio de aquel caos. El ruido provocado por la gente, la lluvia y el excesivo volumen del parlante frente a mí hacía difícil la labor de comprar un simple papel.
Conseguí el papel con caracteres chinos y unos cuantos números,luego me despedí del güero. La lluvia se intensificó y corrí hasta la puerta de la estación para cumplir con los trámites de seguiridad. Entré en un gran lobby y fui recibido por dos inmensas máquinas de Rayos X. Mis maletas pasaron la revisión y las recogí al final de la banda. Subí por las largas escaleras eléctricas para llegar al segundo piso donde me estaba esperando un anuncio -con foquitos y similar al de la otra oficina- con un cód
igo indescifrable. Miraba el papelito y los focos tintineantes para ver quién me daba la respuesta de hacia dónde me tenía que dirigir. Finalmente encontré el tren y el andén. Llegué a mi camarote, era como un premio al caótico recibimiento que me dio Shanghai. Acomodé mis cosas, me quité los zapatos, acomodé la almohada y a dormir. 12hrs. después (7a.m) estaba en Beijing lidiando con un taxista.
miércoles, 20 de mayo de 2009
El Mapa del Cuerpo
Desde hace algunos años me he interesado en leer acerca de la reflexología, acupuntura, moxibustión y en general acerca de los masajes. Manos, cabeza, pies, brazos y manos son puntos interesantes para practicar dichas disciplinas. Caminando por Beijing con Deborah, después de un día de 35 grados centígrados, un sol asiático agobiante y una caminata de 2 horas por el Palacio de Verano, decidimos ir a comer cerca del hostal. Encontramos un pequeño restaurante donde nos atendían como emperadores siendo simples mortales. Antes de comenzar a comer el dueño nos ofreció un cigarro, posteriormente vinieron 600ml. de cerveza fría. Sirvieron los tres platos con arroz frito, camarones con cacahuate y salsa agridulce y finalmente los clásicos fideos. Durante la comida Deborah me comentó, ¨todo está perfecto, lo único que nos falta para cerrar la tarde es un masaje de pies.¨ Con los palillos en la boca simplemente moví la cabeza estando de acuerdo con su comentario.
ck. Comenzó por los pies, después las pantorrillas, los muslos y luego hizo un alto en la siguiente estación. Estuvo por casi 10 minutos dándole masaje a mis nalgas y pensé, ¨con la caminata y el masaje definitivamente voy a salir como todo un figurín.¨ Siguió con la espalda baja, espalda alta, los brazos, las manos, el cuello y finalmente la cabeza. Para cuando llegó a la parte superior del cuerpo los párpados pesaban como plomo. Posteriormente me volteó boca arriba y comenzó de nuevo, en la misma dirección pero sin escalas. Terminó 15 minutos antes de la hora, de pronto me tomó una mano y puso la suya en mi bícep. Como diciendo, ¨tu-taz-fuerte-mano-grande." Y le dije, con señas, ¨yo-masaje-espalda-tú.¨ Y se hizo la luz, me dio la espalda y comenzó otro masaje. Al cabo de 20 minutos recogí mis cosas y salimos. Al bajar me regaló un vaso con agua y la tarjeta del lugar. Deborah y yo seguimos nuestro camino al hostal, ella quejándose del fiasco del masaje y yo con una pequeña sonrisa. De algo sirve tocar guitarra. domingo, 17 de mayo de 2009
Peking Youth Hostel
Desayuno Americano: 4USD
Internet/Wi-Fi: Gratuito
Cerveza/botella: 1.25USD
Tour a la Muralla China: 35USD/40USD (Vale la pena!)
Paso a paso: Se encuentra a 10 minutos de la Ciudad Prohibida, a 15 minutos de Tian'anmen, a 10 minutos del Mercado Nocturno de Comida y a 10 minutos de la estación de metro más cercana.
Más información: worldphotojournalist@hotmail.com
Tian'anmen, Beijing
Instrucciones:
- Dar click en "Ver todas las fotos", se abrirá la página de Slide.
- En la esquina superior derecha dar click a la opción ¨Full Screen¨.
- Enjoy!
Aviones, trenes y fideos: una probadita de China
Usualmente publico las fotografías de mis viajes en Facebook, sin embargo, en esta ocasión no sé qué sucedió que el sistema estuvo rejego. Aunado a esto, el desfase de horario hizo que me despertara a las 4:00 a.m. siendo que traté de irme a la cama a la 1 a.m.. Diambulando entre el refrigerador y mi cuarto decidí volverme a pegar a la pantalla de la computadora para terminar un video. A continación les comparto 4 minutos y 9 segundos de un clip que incluye imágenes y video de mi viaje a China. Como el título lo dice, es solo una ¨probadita¨ de mi viaje por el país asiático que duró 15 días. Espero sus comentarios y esperen más entradas en mi blog, tengo una buena cantidad de anéctodas por compartir.
Zhalhudoz,
viernes, 15 de mayo de 2009
Dentro en la Boca del Dragón: China
Me fascina viajar, creo que para eso estoy hecho. Solo me falta una cosa, que me paguen por hacerlo, en eso estoy. Estuve en la Boca del Dragón.
viernes, 8 de mayo de 2009
Xi-ngada-mad-re!
Desperté temprano para arreglar el equipaje ya que a las 4:10 p.m. tenía que estar en la estación de tren de Beijing. Comencé por acomodar mis cosas en la backpack y daypack, todo cupo como lo pensé. Me despedí de la gente en el hostal y salí a la calle rumbo a la estación de metro en Tian'anmen. Antes decidí pasar a la tienda de una chinita para comprar comida para el tren ya que el viaje sería largo y cansado. Compré un par de litros de agua, unos botes con letras chinas y una cara sonriente comiendo fideos y algo de té. Pagué y seguí mi rumbo. Parecía que iba cargando al mundo en mis hombros, entre las dos maletas cada paso parecía clavarse en el concreto y dar el siguiente era difícil (y eso que viajo ligero). Finalmente llegué a la estación, compré un boleto, pasé por el punto de seguridad y me embarqué hacia la estación de tren. Al llegar tenía aproximadamente 40 minutos para documetar y completar los requisitos del viaje. Comencé a mirar las grandes pantallas de luces para buscar el tren T5 que va de Beijing a Guilin. Jamás lo encontré, entre los caracteres chinos que son confusos y las luces tintineantes tuve que preguntar en un mostrador. Zhal-hud-oz-Ching-ad-oz
jueves, 7 de mayo de 2009
Carta desde Beijing
Efectivamente, el entrar a China fue toda una odisea. Al llegar al mostrador de American en Dallas me preguntó la chica, "tienes visa para viajar a Tokyo?" Le contesté con una negativa y comencé inmediatamente a cuadrar un nuevo itinerario. El objetivo era viajar vía Tokyo y posteriormente Beijing, sin embargo, la opción Chicago-Shanghai (avión) y Shanghai-Beijing (tren) fue mucho más divertida. Una vez que el avión aterrizó en el aeropuerto de Pudong todos tomaron sus tiliches y se prepararon para bajar. Sorpresa! En la puerta había un ejército de hombres vestidos de blanco, cubiertos desde la suela de los pies hasta la cabeza. Entraron e invadieron el avión desde primera clase hasta económica. Traían consigo unas pistolas electrónicas para medir la temperatura corporal con el solo hecho de apuntar a la frente de cualquier individuo. "Close your eyes Mr." Tardamos aproximadamente 45 minutos en que le fuera tomada la temperatura a todos los pasajeros, yo pensaba que incluso se la estaban tomando a las maletas por precaución. Una vez que bajamos tomé el famoso tren Maglev que va desde el aeropuerto hasta la ciudad. Pinche velocidad! Zummmm! 300kms. por hora se dicen fácil, pero mientras te agarras bien del asiento en las curvas para no llegar con novedades. En cuestión de 6 minutos estaba en la estación del metro para dirigirme a la estación de tren (Agradezco al Ing. Sepúlveda la fabulosa recomendación, de no haberlo hecho me hubiera tomado casi 1 hr. llegar al lugar).miércoles, 29 de abril de 2009
La Cruz del Sur
Mañana salgo hacia Japón y posteriormente China, con toda la situación sanitaria que estamos viviendo los nervios se presentan intermitentemente en mi cabeza. No sé qué esperarme a mi llegada al aeropuerto, he leído que hay cámaras térmicas e inclusive especialistas que verifican a cada pasajero para descartar el contagio. En fin, tan pronto llegue a Beijing se notará en mi blog. Espero que la Cruz del Sur, aún y cuando se a de día, tenga el efecto que tiene sobre los destinos de los berbers de Marruecos.
domingo, 26 de abril de 2009
Mr. & Mrs. Gadget
No sé si les ha sucedido, pero en lo personal me parece molesto que alguien esté viendo la pantalla de de su celular mientras se tiene una conversación de dos personas. A medida que uno comienza la plática el otro simplemente hace ruidos extraños como, ¨Mmm, claro¨ ¨Aha¨ ¨Uyy¨ como indicando que tiene la habilidad de escuchar, comprender y enviar un mensaje a la vez. Después, como tratando de retomar la plática te hacen preguntas tan estúpidas como, ¨y luego, qué paso?¨ Otra escena que me encanta es que cuando un grupo de gente llega a un restaurante o café y todos ponen sus celulares sobre la mesa. Es como en el antiguo oeste, todos desenfundan las pistolas para no meterse un balazo.
No falta el que te pregunta, ¨y tú, qué celular traes?" Contesto, "uno del Oxxo, de esos que cuestan como 300 pesos M.N. y te regalan el doble en tiempo aire." "Uy, pues yo traigo el Nokia E320-689-456N-P-4EN-D4E89-J92O con cámara de 20 megapixeles, manos libres, touch screen, internet, Facebook, auricular integrado, altavoz, cable de USB Firewire para transferencia de datos, Rayos X, navaja Victorinox y el juego de Serpientes y Escaleras." Vuelvo a contestar, ¨claro, también traes una cuenta que te va a dejar sin comer por los próximos tres años. Por casualidad no traes una secretaria?"
Otra escena que me encanta es la gente que trae 3 o 4 celulares ganchados al pantalón. Para la gente delgada no creo que sea problema, sin embargo, para los que tenemos uno kilitos de más ha de ser un martirio. Ya me imagino los pobres celulares y radios oscurecidos por la loja mientras el sol alumbra por completo las carnes de su dueño. A continuación una conversación entre el Nextel y el Motorola, ¨No chingues, ya me duele la espalda de cargar con este gordito todos los días. A parte, el sauna como que me comienza a despintar lós números del teclado.¨
Me encontré el siguiente video que me pareció interesante. Eres tú uno de ellos?
